Publicado el Marcos Acosta

Asegurando seguros: reaseguradoras

Todo sabemos a qué se dedican la compañías aseguradoras: realizan contratos de seguros mediante los cuales, a cambio de una suma de dinero (la prima), se comprometen a pagar un montante, en caso de ocurrencia de un suceso incierto (siniestro)

A su vez, somos conscientes de que consiguen ser rentables reuniendo amplias carteras de clientes. Éstas, aparte de tener numerosos asegurados, deben cumplir características como diversificación del riesgo, tanto en localización geográfica como elegir bien a los clientes para evitar la anti selección (que sólo se aseguren clientes que tengan altas probabilidades de ocurrencia de siniestro, como puede ser el caso de conductores con alto número de accidentes), entre otros factores.

No obstante, el mundo de los seguros es aún más complejo de lo que nos podemos imaginar, y las compañías aseguradoras no están solas a la hora de asumir estos riesgos. Hay otras compañías que se dedican a compartir los riesgos, pudiendo hacer posible una mayor diversificación de las carteras, y reduciendo la variabilidad de la siniestralidad a cuotas soportables y asumibles por las compañías. Estas instituciones, son las compañías reaseguradoras.

¿Qué son las reaseguradoras? En primer lugar, ante el desconocimiento general de estas empresas, he de decir que los contratos de las reaseguradoras con las cedentes (compañías de seguros), no eximen de responsabilidad frente a los asegurados. Son contratos distintos. No obstante, en determinados países, se ha llegado a determinar que tengan parte de responsabilidad (EEUU), pero no es lo habitual.

Sin embargo, la relación entre las cedentes y reaseguradoras tiene una singularidad: ambas comparten la misma suerte. Si hay pocos siniestros, ambas saldrán ganando. Es decir, si la cartera está bien seleccionada, con la suficiente diversificación de clientes, el beneficio será mutuo. Es por ello, que las compañías reaseguradoras suelen tener una participación en sus beneficios para las cedentes, y éstas participan en la siniestralidad cuando supera ciertos límites.

Hay diversas fórmulas de reaseguro, dependiendo de los objetivos y el tipo de mercado del que provenga la cartera. Se distinguen en dos grandes grupos, los proporcionales y no proporcionales.

Los primeros, están relacionados con la cuantía asegurada, y se reparten según un porcentaje entre ambas compañías, que coincidirá con el reparto las primas y el pago de siniestros.  Los segundos, por otro lado, se reparten de acuerdo con las cantidades a pagar en caso de siniestro. En este caso la cedente pagará hasta cierto límite, siendo el resto a cargo de la empresa reaseguradora.

Como podemos ver, en este mundo global, hasta el seguro puede asegurarse.

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