Publicado el Raquel Jara Ribera

Atropellos náuticos
El verano ha llegado, y a los que nos gusta pasar unos días en el mar, nos vemos expuestos no sólo a las picaduras de medusa, sino también a los atropellos náuticos.

En los últimos años, las embarcaciones de recreo y los deportes náuticos han experimentado un auge importante, y como consecuencia de ello, se ha incrementado el número de accidentes, concretamente el atropello náutico. Éstos pueden ocasionarse en el mar, lagos, y pantanos, y afecta a las personas que se encuentran sumergidas o semi-sumergidas; es decir buceando o bañándose. No obstante, existen casos excepcionales fuera del mar, concretamente en la arena de la playa.

A parte de las embarcaciones de recreo, y continuando con el resto de posibilidades que pueden constituir un peligro, están los “artefactos flotantes”. Pero, ¿qué son?. Nada más sencillo que consultar fuentes oficiales para descubrirlo, según el BOE (Orden FOM/3200/2007):

1. Embarcaciones de recreo: Embarcación de cualquier tipo, con independencia de su medio de propulsión, proyectada para fines deportivos o de ocio, y construida según las normas de construcción vigentes en cada caso, cuyo casco tenga una eslora superior a 2,5 metros, medida según los criterios fijados en las normas armonizadas aplicables.

2. Artefactos flotantes o de playa: piraguas, kayacs y canoas sin motor, patines con pedales o provistos de motor con potencia inferior a 3,5 kW; las tablas a vela; las tablas deslizantes con motor; las embarcaciones de uso individual y otros ingenios similares a motor; instalaciones flotantes fondeadas; y otros.

Es cierto que el mayor número de atropellos náuticos los provocan las embarcaciones deportivas a motor, tanto por la velocidad que alcanzan como por la configuración de su casco, perfecto para navegar, pero muy “agresivo” para una persona que sea atropellada.

Tanto es así que, los atropellos náuticos pueden provocar lesiones por choque, debido al impacto del casco contra la persona produciendo contusiones, heridas, y fracturas; por deslizamiento, cuando el costado de la embarcación daña la piel; por arrollamiento de hélices que provocan grandes heridas, fracturas, e incluso lesiones viscerales; y por último, la sumersión, es decir, cuando la embarcación golpea a la persona, y ésta queda incapacitada para mantenerse a flote.

Algunos casos curiosos de atropellos náuticos los encontramos en la arena, por ejemplo cuando una moto náutica no puede detenerse y se introduce dentro de la playa, atropellando a las personas que se encuentran en su trayectoria. Existen testimonios y descritos de atropellos a 25 metros tierra adentro desde la orilla.

¡Atención bañistas!. Este verano tomemos las medidas necesarias para evitar un atropello náutico. ¿Cómo? Disfrutando en las zonas acotadas para el baño, no acercarnos a los canales de acceso para embarcaciones, ni sentarnos en la playa frente a estos canales; además, bucear con la correspondiente boya de señalización y seguir las instrucciones de Protección Civil, Cruz Roja o Policía Municipal.

¡Feliz verano a todos!

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