Publicado el Víctor Picó Knörr

El otro Dakar

Algunas de las mejores ideas de la historia han surgido por casualidad: La penicilina, la Coca Cola, la Viagra...y el Dakar. Este Rally, el más famoso del mundo en la actualidad, fue inventado por un piloto de motos francés llamado Thierry Sabine.

Allá por el año 1978, Sabine se encontraba realizando un rally por África en el que tuvo la mala suerte de perderse en el desierto del Teneré. Aquel incidente, que en principio podía parecer negativo, le llevó a descubrir unas rutas tan impactantes y bellas que pensó que debía compartirlas con el resto del mundo. Dos años más tarde nació el Rally París-Dakar.

Por desgracia, muchas de aquellas famosas rutas por África en las que se inspiró Sabine para el nacimiento de este mítico rally hoy en día no son lo suficientemente seguras,  por lo que desde 2009 se disputa en Sudamérica.

Si por algo se caracteriza el Dakar es por su extrema dureza, y esta, se ha mantenido intacta en el continente americano. El Dakar siempre será el Rally más duro del mundo y muertes como la de Michal Hernik este año no son casos aislados; tanto es así que muchas veces es más importante no cometer errores que ir muy rápido. El caso de Joan Barreda, que en principio era uno de los favoritos para ganar este año, o con el accidente de Carlos Sainz, así lo demuestran. Pero estrellas a parte, la realidad es que  para el 95 por ciento de los pilotos que compiten en el Dakar, el objetivo es acabar el Rally. Da igual en qué puesto. Acabar.

He tenido el placer de conocer a dos de esos pilotos del otro Dakar; esos que no son estrellas, sino que ponen dinero de su bolsillo para abrasarse en las dunas de Atacama y  helarse en el salar de Uyuni. Y resulta que uno de los dos ha hecho un grandísimo papel en este Dakar 2015. Su nombre es Txomin Arana.

Txomin es un chico de 29 años de Ereño, un pequeño pueblo colindante con Gernika. Cuando tenía dos años empezó a rodar con una pequeña moto de cross en un circuito que había junto a una pollería cercana a su casa. No era un circuito serio, sino un pequeño divertimento para los chavales que iban a comer al establecimiento, pero aquello le enganchó.

Durante su juventud siguió vinculado al motocross y llegó a tener actuaciones importantes a nivel nacional y europeo, pero por desgracia el dinero se cruzó en su camino. Los deportes de motor son muy caros y en una zona de España (País vasco) en la que ni siquiera hay un circuito de motocross decente, los apoyos a un deportista de esta disciplina son ciencia ficción. Así que Txomin nunca pudo aspirar a lo más alto, no tanto por capacidad personal sino por falta de apoyos financieros.

A propósito del tema de la "falta de presupuesto" quiero hacer un paréntesis. El otro día, José Ángel Mendívil (Campeón de España de motocross en los años 66, 73 y 74), me contaba que en su época se dieron casos de gente que atracó un banco (literalmente) para poder correr en moto. A eso le llamo yo afición...e inconsciencia. Fin del paréntesis.

Así que como cualquier otra persona, Txomin, se puso a trabajar en una fábrica de válvulas de Gernika, pero siguió vinculado a la moto compitiendo en motocross cuando podía y a través de su club de motos de campo (Gernika Off Road) Fue precisamente en ese club en el que se gestó el germen que terminaría eclosionando en su participación en el Rally.

Una tarde, mientras veían el Dakar en la televisión de su moto-club, a alguien se le ocurrió la idea: "¡Txomin podría correr el Dakar!" (A modo de "¿Te atreves?"). Y se atrevió. A partir de ese momento toda la gente del equipo se puso en marcha para conseguir el amplio presupuesto necesario para participar en el rally, hasta tal punto que llegaron a hacer una comida popular en su pueblo para recaudar fondos.

Txomin consiguió correr el Dakarel año pasado y fue el primer vizcaíno en terminarlo y el primer vasco que lo hacía en moto. Este año lo volvió a intentar: el objetivo era quedar entre los 30 primeros (donde se considera que están los muy buenos) y ha terminado el decimosexto. El tercer piloto nacional tras Marc Coma y Laia Sanz.

El Dakar puede ser una carrera terrible; incluso mortal. Puede llegar a destruir a una persona, pero también puede hacer de un tipo normal una leyenda. Txomin fue recibido esta semana como una estrella en el aeropuerto por sus paisanos, hay rumores que podría fichar por un equipo oficial para el Dakar del año que viene...pero si le llamas por teléfono puede que no tenga cobertura por problemas de conexión en su pueblo, y si le halagas su hazaña te contestará de forma humilde, restándole importancia. Ese es, el otro Dakar.

Vssss

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