Publicado el Pablo Garcia

Museos sobre ruedas
¿Para qué sirve un coche? En una respuesta rápida se diría que los automóviles realizan una función como mero medio de transporte. Que lo hacen. Pero su influencia en los últimos 100 años va mucho más allá. El automóvil es un elemento que se ha integrado en la vida de las personas, modificándola, e incluso adaptándose mutuamente con mayor o menor medida y acierto. En definitiva, como internet, ha transformado nuestra vida.

Al igual que muchos arquean las cejas cuando no se dan cuenta de que la moda, además de un negocio, es cultura, con los automóviles, ocurre exactamente lo mismo.

Si bien el arte, entendido a través de la pintura, escultura, música, literatura, cine, etc... nos surte de un entendimiento de la vida, los coches, a su manera y repasando su reciente historia, también lo cumplen. Del término “cultura de coche” se puede hablar largo y tendido, pero en este caso, destacaremos espacios donde se exponen coches, y que no son concesionarios de venta precisamente, son los museos de automoción.

Repartidos por todo la geografía española, varían en magnitud y relevancia como los propios modelos que muestras. Si vamos a cualquiera de esos museos contemplaremos desde autos de más 100 años, pasando por clásicos recientes, hasta llegar a prototipos o concept car que nunca rodarán por las carreteras. De entre todos esos museos destacamos los siguientes:

Museo de Historia de la Automoción, Salamanca. Es uno de los mayores y mejores de España. Podréis ver en vivo y en directo a la joya de la corona, y nunca mejor dicho: un Hispano Suiza 30-40 HP de 1910, primer automóvil declarado Bien de Interés Cultural en España. Y echar un ojo a sus más de 100 vehículos de exposición que abarcan toda la historia del automóvil... Muy recomendable, y aún más, en un marco excepcional como el de la “carrocería” de la ciudad charra.

En la provincia de Vizcaya encontramos el Torre Loizaga: Museo de Coches Antiguos y Clásicos. Ya desde el desvío de la carretera en el que se coge el camino a este bonito y exótico museo tomamos conciencia de que es un lugar especial: emplazado en un aún más bello paisaje vizcaíno, el museo es célebre por tener una de las mejores colecciones de Rolls-Royce del mundo: tiene cada modelo de Rolls Royce existente hasta 1998, año en el que la marca británica fue adquirida por el grupo BMW. Además, dispone de otros muchos modelos antiguos y clásicos dignos de admirar como el atemporal Mercedes Pagoda, o un imponente Ferrari Testarosa. Si decidís ir habréis tomado una buena decisión, pero estad atentos a su horario, e incluso a posibilidad de hacer una visita privada. En su página web os lo especifican debidamente.

Continuando con el recorrido encontramos el Museo Eduardo Barreiros, Valdemorillo (Madrid). Considerado un museo monográfico acerca de la intensa vida y obra del importante industrial gallego Eduardo Barreiros (1919-1992), constituye también una necesaria muestra de los fundamentos del motor de combustión, y de un eficaz motor diésel que fue perfeccionado por Barreiros y su equipo. Al igual que en el museo de Salamanca, cuenta con multitud de amenos y didácticos espacios interactivos para el visitante. Como curiosidad, para finales del año 2015 el inmenso fondo de la Fundación Barreiros formará parte de la exposición permanente de un nuevo espacio, el museo de Automoción La Torre (los mismos del célebre Desguaces La Torre), gracias al acuerdo de la familia Barreiros con los dueños del mayor desguace de Europa. Si la recesión no lo impide, junto al complejo de Desguaces La Torre ubicado cerca de Parla (Madrid), se levantará un gigantesco edificio con forma de cilindro, cuyo interior diáfano será ocupado por el museo. Pero además, también habrá lugar para un centro de convenciones, exposiciones y eventos de todo aquello que tenga relación con el mundo del motor.

Y para terminar, destacaremos no un museo, sino a la llamada Nave 122: un incesante rumor que esperemos que algún día sea un proyecto palpable que desemboque en un hecho, el esperado por muchos museo de la marca española SEAT. En esa nave 122 ubicada en la Zona Franca de Barcelona, se guardan en un estado desigual muchos de los modelos que a lo largo de más de 50 años han circulado por carreteras de todo el mundo. Aunque del proyecto como tal no hay ninguna versión oficial, la gran cantidad de modelos y sobre todo, de seguimiento de la ya celebre nave, hace pensar que en algún momento el grupo alemán VAG al que pertenece la marca española, debería dar el permiso para otorgar un lugar digno a un trocito de la historia automovilística española reciente. Mientras tanto, la información que se obtiene en internet es amplia y variada. Para ir abriendo boca a algo mucho más suculento, y “real”, destacamos esta:

Para ver una completa lista de otros museos, la FEVA (Federación Española de Vehículos Antiguos) confeccionó una práctica lista que está disponible online, y que también incluye museos de motos.

Este ha sido un breve repaso por algunos de los mejores museos de automoción españoles. En cualquier caso, y ya sea un museo de coches clásicos como el de Málaga, o uno de marcas como el museo Volvo de Göteborg (Suecia), la existencia y afluencia de público a ellos, nos demuestra cómo el automóvil es parte inherente ya a nuestra sociedad por su influencia e incluso por su adecuación a las necesidades de las personas en su manera de desplazarse e interaccionar con el resto de seres humanos.

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