Cuando nombramos cualquiera de las grandes marcas que nos rodean, en este caso BMW, no sólo pensamos en el producto que comercializan sino que asociamos su imagen a determinadas características que, a lo largo de los años, han demostrado poseer.
La Fábrica Bávara de Motores (la traducción de sus siglas Bayerische Motoren Werke) es una marca de vehículos vinculada a la clase, el dinamismo y el estilo deportivo. Unas señas de identidad que conoce todo el mundo, aunque sólo aquel que conduce un BMW disfruta realmente de sus verdadero valor: una mecánica de altísima calidad y unas elevadas prestaciones.
La historia de la marca, como tantas otras de principios de siglo, estuvo asociada en un primer momento a la fabricación de motores para aviones. Será en 1932 cuando aparezca el primer automóvil verdaderamente BMW, el AM1. Pero, en realidad, el éxito de la marca sólo llegará tras la Segunda Guerra Mundial, aunque, curiosamente, lo conseguirá con un modelo extraño para la marca: un motocoupé de tan solo 2,29 metros de largo, con un motor BMW de motocicleta. Con estas características, el Isetta se convertirá en los años 50 en el coche de BMW más vendido de la década.
Pero será en los años setenta y ochenta, con la Serie 5 y la Serie 3, cuando se consolide la popularidad de la marca, esa que ha llevado a que, actualmente, existan más de 140.000 miembros de clubes BMW repartidos por todo el mundo. Una popularidad muy vinculada a la cuidada imagen que ha transmitido siempre la empresa alemana, como demostró en su momento la impresionante fachada de la, por entonces, nueva sede central en Munich, muy cerca del estadio olímpico y concluida poco tiempo antes de los Juegos Olímpicos de 1972.
Esta demostración de audacia y liderazgo, simbolizada en la actualidad por otra maravilla como el BMW Welt, se ha transmitido siempre en la técnica y la estética de sus automóviles. Baste como ejemplos el centro de investigación e ingeniería de la marca, conocido como FIZ; o importantes adelantos como el de la Serie 5, el primer automóvil en serie con chasis de aleación ligera.
Disfrutar de un BMW, por lo tanto, es suficiente para decidirse por esta marca, sobre todo “si te gusta conducir”. Aunque a la hora de escoger el seguro de coche deberás tener en cuenta datos como la popularidad del modelo, que puede proporcionarte ciertas ventajas a la hora del precio; la potencia del motor, una característica técnica que influye siempre en el coste del mismo; o algo tan particular como el hecho de que dispongas de un garaje propio o no para guardarlo.
Por eso, como las variables para elegir un seguro de coches adecuado
para tu BMW son múltiples, la mejor opción será utilizar un comparador
de seguros que baraje todas las posibilidades y te ofrezca el seguro
ideal para un coche que no lo es menos.