Considerada en la actualidad como una de las tres grandes productoras de vehículos, la Ford Motor Company fue sin duda la empresa que sentó las bases del hoy trascendental sector automovilístico. Una relevancia que ha mantenido a lo largo de los años dada la gran aceptación de sus modelos en cualquier parte del mundo.
Henry Ford, fundador en 1903 de la empresa que, con sede en Detroit, situaría a esta ciudad como la cuna del motor en Norteamérica, fue algo más que un empresario automovilístico. Varias de sus decisiones transformaron de tal modo la industria del automóvil que, si tal título existiera, a él debería pertenecerle el de padre del coche moderno.
Porque eso mismo supuso, el paso a la modernidad, uno de sus modelos más famosos, el Ford T. Con el Ford T llegarían tres hitos no específicamente automovilísticos, sino empresariales, destinados, cada uno de ellos, a conseguir el objetivo principal de Ford: popularizar el coche entre las clases medias norteamericanas hasta su adopción por el mercado como producto de masas.
Estos tres hallazgos visionarios fueron la publicidad masiva, el sistema de concesionarios y la producción en cadena. Pasar de la producción en línea a la producción en masa redujo sustancialmente el tiempo de montaje que pasó de doce horas y media a dos horas y cuarenta minutos. El aumento de la producción fue imparable, igual que el descenso de los costes, pero estos hechos no hubieran sido suficientes sin fomentar las otras dos acciones que aumentaron fuertemente la demanda: un empuje publicitario sin precedentes y un sistema de concesionarios que llevó a cualquier punto del país la posibilidad de adquirir un coche.
A partir de ese momento la historia de Ford crecerá tanto en Estados Unidos como en Europa, si bien los modelos preferidos a uno y otro lado del Atlántico difieren sustancialmente, como prueban las ventas de los concebidos por la marca como “world cars” (Mondeo, Focus o Fiesta) pero que funcionan mejor en el Viejo Continente.
Aún así, Ford ha llegado a convertirse en una de las marcas características del parque automovilístico mundial, sin dejar de adquirir, para facilitar su expansión, otros sellos como Lincoln y Mercury, después de haber comprado y vendido algunas otras como Jaguar, Land Rover o Volvo.
La popularidad de ciertas marcas, como es el caso de Ford, incrementa la posibilidad de que alguno de sus modelos más vendidos tenga ventajas a la hora de cuantificar el seguro de coches.
Pero también interviene la experiencia, el sexo del titular, y, por supuesto, los extras y accesorios que se contraten fuera del equipamiento básico del vehículo.
Pero también es cierto que el coste de un seguro de coche entre una
compañía y otra puede alcanzar grandes diferencias, por el hecho de
tratarse de una empresa u otra, y, por ello, es importante barajar cuantas más
posibilidades mejor. Escoger un comparador de seguros de coche es una
decisión acertada para despejar las dudas y contratar más barato.