El origen de Jaguar Cars se remonta al año 1922, cuando fue
creada por Wiliam Lyons como “Swallow Sidecar Company”. Cambió su nombre por
las connotaciones negativas que ofrecían las iniciales SS después de la Segunda
Guerra Mundial. La compañía estaba originalmente situada en Blackpool, pero
fue posteriormente trasladada a Coventry para encontrarse en el corazón de la
industria Automovilística británica. Hoy en día, Jaguar tiene
fábricas en Castle Bromwich en Birmingham y Halewood en Liverpool.
Jaguar se convirtió en un mito por sus famosas berlinas de los años
30. La compañía fue independiente hasta que la British Motor
Corporation la adquirió en 1966.
En 1984, resultado de la iniciativa por las privatizaciones del gobierno de
Margaret Thatcher, sale a flote como una compañía aparte de la bolsa de valores,
como parte de Ford en 1989 y 1990.
En 2008, Ford vendió las marcas y tecnología de Jaguar
y Land Rover al grupo automotriz Tata Motors.
Hoy en día, nadie duda del encanto clásico de un Jaguar y sólo los apasionados
pueden conseguir el modelo
Dicen que los poseedores de un Jaguar gozan de un prestigio
y un estatus único y muy pocos dudan que su compra es, si no un capricho dependiendo
para qué objetivos, una no muy buena inversión a largo plazo.
Nadie pone en duda el carácter de semejante marca, su calidad y acabados. Pero
seamos realistas: el mantenimiento y los posibles recambios que necesite el
coche no serán baratos, eso deberemos tenerlo en cuenta cuando vayamos a comprar
el vehículo.
Si estamos listos, pese a todo, a comprarnos ese coche porque nuestra pasión
nos domina o porque siempre habíamos querido tener uno, al menos estemos atentos
al seguro que vayamos a contratar.
La tarea de encontrar el seguro de coche adecuado es, para
muchos, tediosa y difícil, pero no tiene por qué ser así. Hoy en día, con la
cantidad de oferta que hay, entre aseguradoras y corredurías, dentro y fuera
de la red, no hay razón para no dar con el seguro que nuestro coche
necesita a la primera, ni para no conseguir la mejor relación calidad
– precio.
Lo primero es tener muy claro el uso que queremos dar a nuestro coche y pensar
en qué tipo de conductor va a llevarlo. ¿Lo usaremos diariamente por ciudad?
¿Lo tendremos guardado para sacarlo en una ocasión especial? ¿Lo conduciré sólo
yo o también, de vez en cuando, a mi pareja?
¿Ya lo tenemos pensado? Genial. ¿Qué tal usar Internet para ahorrarnos un poco
de tiempo? Una muy buena opción es entrar en una página comparadora
de seguros como www.seguros.es, disponible para cualquier navegador
y my fácil de usar. Aquí es donde podremos ver el seguro que buscamos con la
oferta (y el presupuesto detallado) de 19 aseguradoras distintas.
Sólo debemos rellenar un formulario con los datos del conductor, del coche y
las características del seguro. En 3 minutos, podemos ahorrarnos hasta 500 euros.