Es una marca sueca fundada en 1927 por un ingeniero y un economista que actualmente, y después de haber sido adquirida por el grupo Ford Motor Company en 1999, ha sido vendida por los problemas económicos de la matriz Ford al grupo chino Geely Automobile en 2009.
En latín, la palabra “volvo” significa “yo ruedo”, y por la trayectoria de sus más de 80 años de vida habría que añadir que la marca del círculo con la flecha, debería significar “yo ruedo bien”.
La VOLVO CARS pertenece ahora a manos chinas y aunque la producción de vehículos está asegurada, poco o nada se sabe de los planes de la corporación china para su nueva adquisición, más allá de que se utilicen las fábricas chinas para producir automóviles Volvo y utilizar la infraestructura de Volvo en Europa para intentar introducir allí los coches chinos.
Desde que en 1959 Volvo patentara el cinturón de seguridad de tres puntos, la marca escandinava ha remarcado su apuesta por la seguridad activa y pasiva en todos sus vehículos. Aunque actualmente muchas marcas inciden tanto o más por la seguridad como uno de sus puntos fuertes, Volvo ha conseguido que sea reconocida globalmente por ello. A ello ha contribuido también la popularidad de sus modelos de grandes dimensiones y formas en ángulo recto, los “familiares”, que desde finales de los 70 tanto en el mercado norteamericano como en el europeo han otorgado a Volvo una identidad de fabricante de autos funcionales, duros, fiables y que sirven, sin olvidarse de la imagen de automóvil del segmento “Premium”, para proteger y transportar a toda la familia. Los modelos “familiares” o también llamadas rancheras, “wagon” e incluso “sport wagon” de las series 200 (en los 70) y las 700 y 800 de Volvo fueron los encargados de esa particular idiosincrasia de la que ahora disfrutan los modelos más modernos de las series “V” que les diferencian de las berlinas (“S”) de las que derivan.
Pero Volvo también es una marca con míticos modelos deportivos: el Volvo 480, identificable por sus líneas angulosas y por sus faros de tulipa (que se esconden cuando no se utilizan). Fabricado durante diez años, desde 1985 hasta 1995, convirtió a Volvo en algo más que una marca destinada a las familias de clase alta, y le dio el empaque suficiente para que empezara a considerarse como un fabricante de deportivos para todos los públicos que buscaran más allá de los GTI de marcas alemanas e italianas. Prueba de todo ello, es el heredero natural de esa saga, el Volvo C30.
La oferta actual de Volvo es amplia, y como buena marca de gama alta, su modelo de entrada es el C30, un compacto, de sólo tres puertas eso sí, pasando por la berlina S40, y las superberlinas S60 y su correspondiente modelo Station Wagon, el V50, hasta llegar a la berlina de lujo, el Volvo S80, que se coloca justo antes de la station wagon de lujo V70. Para completar la gama, Volvo cuenta con el descapotable C70. Es en los SUV, Crossover o en español “todocaminos” donde Volvo echa el resto y a tenor de los resultados en ventas, mejores resultados obtiene, eso sí, a costa de pagar más de 50.000 euros de media en los XC60, XC70 y XC90. Pero con ellos, el espacio, la diversión, y la exclusividad están aseguradas. Y también un contrato de seguro que se ve penalizado por las altas potencias y grandes motores de los que disfrutará todo comprador de estos Volvo que aunque pertenezcan a un grupo chino, siguen siendo coches muy suecos.
El mercado de segunda mano de Volvo es extenso y se pueden encontrar bastantes
unidades de modelos recientes, especialmente de los todocaminos y versiones
más altas de gama a precios interesantes. Los Volvo de más seis o siete años
de antigüedad acusan especialmente la depreciación, por lo que pueden ser una
buena opción de compra igualmente.