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Seguros de coche a todo riesgo

Qué es un seguro de coche a todo riesgo

 

La forma más completa de asegurar un coche es mediante la póliza a todo riesgo, que incluye todas las coberturas básicas del seguro a terceros más una suma combinada del resto de coberturas disponibles para el coche, el conductor y los ocupantes.

Así pues, además de la responsabilidad civil obligatoria y la responsabilidad civil voluntaria, defensa jurídica, asistencia en viaje y seguro de accidente del conductor, incluye los seguros habituales del terceros ampliado: robo, lunas e incendio. También cubre daños personales (a ocupantes del vehículo, con asistencia sanitaria incluida), daños propios del vehículo y toda una serie de coberturas adicionales que lo complementan, como son defensa de multa, subsidio por retirada del carnet, prestamos para reparaciones, vehículo de sustitución y grandes daños.

El seguro de daños propios permite cubrir los gastos originados por daños en el coche del propio asegurado. Por ejemplo, reparaciones cuando se producen ralladuras al maniobrar en el garaje, accidentes al rozar con una farola o sufrir una colisión por alcance con otro coche. Son circunstancias muy comunes, en las que no hay un tercero involucrado cuya aseguradora se haga cargo de los gastos.

A la hora de contratar un seguro a todo riesgo es conveniente comprobar qué cubre y qué no cubre la compañía en su seguro de daños propios. Así, hay entidades que indemnizan por el daño en el vehículo por su valor a nuevo, mientras que otras sólo lo hacen en un porcentaje si consideran la edad del componente a reponer. Existen compañías que indemnizan como si de daños propios se tratara los producidos por granizos u otras inclemencias del tiempo.

Cuando se produce siniestro total, la compañía suele indemnizar por el valor a nuevo si el coche está en sus dos primeros años, pero algunas sólo contemplan esta posibilidad en el primer año. A partir de ese momento, la garantía cubre un porcentaje, variable según compañías, del valor venal del vehículo. Las aseguradoras consideran siniestro total cuando el valor de la reparación supone un 75%, 80% o 85% del valor del coche.

Respecto al seguro de defensa en multas, la compañía ofrece la realización de los trámites administrativos pertinentes para recurrir las sanciones de tráfico interpuestas al coche asegurado. No es un mecanismo automático, ya que el asegurado es libre de decidir si paga la multa o acude a su seguro de defensa. En este caso, será la aseguradora quien realice el escrito y el resto de trámites para recurrirla. Algunas pólizas excluyen esta posibilidad en caso de que sean multas de baja cuantía o sean por acciones determinadas, como por mal aparcamiento, por ejemplo.

La cobertura de subsidio por retirada de carnet es muy conveniente para aquellas personas cuya dedicación profesional está ligada al coche. Permite recibir una cantidad mensual durante el tiempo en el que no se puede disponer de su permiso de circulación. Además, algunas pólizas se hacen cargo también de los costes de recuperación del carnet.

Con el vehículo de sustitución, el asegurado podrá disponer de un coche durante el tiempo en el que el suyo esté siendo reparado a causa de un siniestro.

Esta modalidad de póliza auto presenta dos tipologías claramente diferenciadas: los seguros de coche a todo riesgo sin franquicia, que resultan algo más caros pero la cobertura es mayor y nos aseguran una total tranquilidad a la hora de circular al contar con una póliza completa y los seguros de coche a todo riesgo con franquicia. En este caso, las coberturas se mantienen como en el caso anterior con una diferencia, hay un importe fijo (100, 200 o 360 euros según compañía y modelo de vehículo) que tiene que abonar el conductor en un primer momento.

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