Publicado el Julio Pérez Tomé

Ponerse en la piel de tatuadores y piercings

Alguno pensará, inducido por el título que este post, que el blog sobre seguros se nos ha ido de las manos. Pero no, aún tenemos la cabeza sobre los hombros… es más, con el nuevo año nuestro sentido de responsabilidad es aún mayor porque los profesionales del tatuaje y piercings corren un riesgo del que no son suficientemente conscientes… ni ellos ni quizá sus clientes. Por eso creo que el tema que nos ocupa -seguros para tatuadores y piercings- es incluso urgente tratarlo en este sitio especializados en seguros.

¿Cuál es el problema que hemos de acometer? La ingenuidad y el alma de artista que acompaña a muchos de estos profesionales del tatuaje. Ellos tienen un talento que enseguida desean plasmar en el lienzo virgen de la piel de sus clientes. Lo normal es que ambas partes queden gratamente satisfechas; por un precio preestablecido el cliente presume y luce una obra de arte original y con cierta exclusividad pues los tatuajes con temática repetida no dejan de ser como litografías en serie numeradas: una persona, un grabado.

No hemos de infravalorar el hecho de que esas palabras, dibujos, imágenes, símbolos, piezas metálicas… se fijan sobre la piel. Aunque se tomen todo tipo de precauciones para evitar males colaterales siempre existe el riesgo similar al de cualquier intervención directa en el cuerpo. El entusiasmo mutuo de artista y sujeto tatuado o que se le implanta un piercing, no impide -más bien aconseja- que nos protejamos de un riesgo real y posible… aunque cada vez sea menor por la experiencia acumulada. Esta actividad tiene un pie en el mundo de la salud y de los profesionales de la medicina -no solo los cirujanos- que han de intervenir con mayor o menor agresividad sobre el cuerpo de personas concretas.

Mientras los médicos pueden siempre refugiarse en que sus pacientes son enfermos que se someten a tratamientos arriesgados con el fin de curarse, el caso de los tatuadores es diferente pues ellos sencillamente aplican su arte sobre personas sanas o, aún peor, con enfermedades no declaradas que podría complicarse con la aplicación del tatuaje o piercing. La situación de indefensión es casi absoluta.

Además, el incremento de esta actividad es evidente y, proporcionalmente, crece y crece el número de profesionales que, a su vez, son trabajadores autónomos. Por tanto, se impone la perentoria necesidad de contratar un seguro de responsabilidad civil que cubra los altos riesgos a los que se exponen, como sucede con los cirujanos plásticos. No prevenir estas circunstancias pueden acabar en un problema realmente grave en el que la parte económica puede no ser la más importante.

Así que ya sea porque eres tatuador o implantas piercings te conviene asegurarte porque cualquier error o negligencia acarrearía un daño personal de cierta importancia. Y si conoces a alguien que se dedique a esta extendida actividad no dejes de recomendarle este seguro casi imprescindible. Tengamos en cuenta la gran presión existente sobre los derechos de los consumidores que son impulsados a presentar reclamaciones cada día con más facilidad, con o sin justificación.

El seguro para tatuadores y piercings del que venimos hablando es una tranquilidad que permite ejercer el trabajo ante el caso de reclamación, por los gastos de defensa y eventualmente de condena que estarán cubiertos de forma profesional y aséptica.

¿Ves como no estábamos tan mal de la cabeza? Sencillamente nos pusimos en la piel de las personas.

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